REVISTA SEEOF

Revista SEEOF n31 (OCT 2020) > Práctica clínica

Recuento de material en el quirófano de oftalmología / Material count in the ophthalmology operating room

INTRODUCCIÓN

Etimológicamente la palabra oblito procede del latín, oblitum, olvidado. Un objeto quirúrgico olvidado tras la realización de una intervención quirúrgica es una situación que puede causar un grave problema de morbilidad (1).

La presencia de objetos y gasas después de un procedimiento quirúrgico es un problema real, vigente, evitable que afecta la seguridad del paciente (2).

Las enfermeras quirúrgicas, instrumentista y circulante formamos parte fundamental del equipo quirúrgico, el recuento de gasas y material es una actividad propia del equipo de enfermería, hemos de ser conscientes de las implicaciones éticas y legales implícitas en la actividad de recuento.

El oblito en cirugía oftalmología es infrecuente, pero, se presentará un caso de material retenido en saco conjuntival.

Realizamos búsqueda bibliográfica y no encontramos literatura relacionada con oblitos en oftalmología.

OBJETIVOS

IMPLICACIONES PARA LA PRÁCTICA CLÍNICA EN ENFERMERÍA

Todo acto quirúrgico implica asumir riesgos, la presencia de material quirúrgico retenido de forma no intencionada es un hecho adverso que se debería evitar. Un cuerpo extraño retenido no intencionado después de la cirugía se trata de un never-event, un suceso que no debería ocurrir nunca.

A pesar de tener identificados algunos factores de riesgo y llevar a cabo sistemas de seguridad, se pueden producirse errores.

Se presenta un caso clínico de material retenido en saco conjuntival. El paciente fue intervenido por presentar Desprendimiento de Retina complejo. Se realizaron los procedimientos y cuidados estandarizados de enfermería para la cirugía en el preoperatorio, intraoperatorio y postoperatorio. Bajo anestesia troncular y sedación se realizó Vitrectomía 25 G, se practicó crioterapia escleral, laserterapia y finalmente taponamiento gaseoso. El ojo, al finalizar la cirugía presenta una importante quemosis, se cierran correctamente los párpados previa administración de pomada antibiótica. Colocamos apósito oclusivo.

Al finalizar la cirugía tras el recuento de material, se detecta la falta de un trócar, lo ponemos en conocimiento de los cirujanos, quienes realizan una observación del campo quirúrgico bajo visión microscópica, no se encuentra.

El equipo de enfermería buscamos por diferentes posibles lugares donde puede haberse quedado alojado, no lo encontramos. La enfermera circulante buscó en los recipientes de basura, bajo los muebles, dentro de los pedales del microscopio, pedales de Constellation, en el suelo…la enfermera instrumentista buscó entre las diferentes coberturas quirúrgicas, gasas, bolsa recolectora…

Tras agotar las opciones de búsqueda, nuestra normativa interna indica que se realice una radiografía al paciente antes de salir de quirófano, pero en este caso el cirujano tenía la seguridad razonable basada en la observación bajo microscopio de que el objeto faltante no se encontraba en el paciente (1).

La enfermera circulante realizó el registro informático de la incidencia en la historia clínica del paciente, anotando que los cirujanos fueron avisados de la falta de material y las medidas de búsqueda que se llevaron a cabo. Se anotó que el recuento de material fue incorrecto.

El paciente cursa con un postoperatorio inmediato normal y es dado de alta de forma habitual. Horas más tarde acude a Urgencias por presentar importante dolor. En la exploración se extrae un trócar de 25G retenido en saco conjuntival .El paciente es informado de que el objeto hallado es el responsable de su dolor, es dado de alta sin más repercusiones para su recuperación. Se cita para control postoperatorio a la mañana siguiente.

Ponemos en conocimiento de la Gestora Asistencial de enfermería elc aso. Conscientes de la situación producida y en reuniones del equipo creemos que la estrategia de actuación es analizar el error para aprender de él. La primera acción llevada a cabo fue presentar el caso en sesión clínica de servicio, conscientes de la importancia de la cultura abierta del reconocimiento del error.

Después de realizar una búsqueda por diferentes casas comerciales, se ha incorporado como material fungible al equipo de vitrectomía un tipo de alfombrilla en la que se queda adherido material de pequeño tamaño, agujas, trócar…, instrumento que nos resulta de gran utilidad para el manejo, control y recuento del material que el cirujano entrega a la enfermera instrumentista.

La actuación y reacción institucional fue de crear una cultura centrada en el aprendizaje a partir del incidente, no hubo reproche ni culpa.

Descripción de problemas, intervenciones y resultados relacionados con el procedimiento (3):

  1. NOC 1924 Control del riesgo proceso infeccioso.
  2. NIC 6450 Control de infecciones intraoperatorio.
  1. NOC 1101 Integridad tisular.
  2. NIC 2920 Precauciones quirúrgicas.

Existencia del error en cirugía

 El concepto “cirugía segura” afirma que está libre de riesgo, de daño, pero hemos de partir de la base que todo acto quirúrgico implica asumir riesgos. La presencia de material quirúrgico retenido de forma no intencionada es un evento adverso evitable, que no ha de suceder (4).

Se acepta que se está más expuesto al oblito en aquellas cirugías de grandes cavidades (abdomen, tórax), en las más sangrantes, especialmente cuando son cirugías de urgencia o emergencia con riesgo inminente de muerte; en las más complejas y en aquellas en las que cambia el personal del equipo quirúrgico (5).

La exposición de este caso, pone en evidencia la necesidad del recuento riguroso de material e instrumental y la revisión del sitio quirúrgico son medidas sencillas esenciales, también en oftalmología.

En el recuento de material que se realiza previo al cierre de una herida operatoria, pueden darse dos situaciones en la que existe una falla:” falso correcto” que puede darse sobre todo durante procedimientos prolongados, de emergencia, con cambios de personal y “verdadero incorrecto” en el que el personal alerta que en el recuento realizado falta algún material. El “verdadero incorrecto” ofrece la posibilidad de una exploración minuciosa, de poder realizar algún otro método de exploración intraoperatoria, aunque estas acciones no garantizan la localización del material faltante (4)

En algunos centros se realiza sistemáticamente RX, aunque el recuento de gasas sea correcto, en todos los pacientes sometidos a intervención quirúrgica. Se ha detectado la persistencia de gasa cada 300 RX, aunque el recuento sea correcto (6)

En quirófano de oftalmología, se utilizan materiales de dimensiones muy pequeñas, suturas montadas sobre agujas de pequeño calibre 10/0, decir que hemos probado de realizar Rx a una aguja de este tamaño y que no ha sido visible a nivel radiológico.

La actuación de forma sistemática en el recuento de material es fundamental para la profilaxis de material olvidado. En la institución donde trabajamos existe el documento que establece un procedimiento de forma estandarizada, verificable y seguro para el recuento de gasas. Establecer sistemáticamente la mecánica del recuento establecido en el documento institucional, para el recuento de todo el material quirúrgico, es un gran instrumento de trabajo que mejora la seguridad en la atención prestada al paciente quirúrgico.

CONCLUSIONES

El oblito en cirugía oftalmológica es un hecho infrecuente, no se ha encontrado en la revisión bibliográfica realizada ningún caso reportado. El presente caso ejemplifica que es posible que sucedan casos desafortunados de material retenido en cirugías practicadas a pacientes oftalmológicos.

La profilaxis de material olvidado en cavidad es fundamental, ya que está demostrado que se trata de un evento no deseado que puede reducirse si se actúa de forma sistemática.

El mejor abordaje de esta situación es la prevención. Creemos que es necesario el recuento riguroso de todo el material e instrumental y la revisión del sitio quirúrgico al final del procedimiento, son medidas sencillas esenciales, también en oftalmología.

La vigilancia perioperatoria del material e instrumentos, son acciones que el equipo de enfermería ha de realizar de forma sistematizada. 

La instrucción e información de los diferentes profesionales (incluido el personal médico) en la aplicación de los protocolos es necesario para garantizar el éxito de la cirugía segura.

BIBLIOGRAFIA

  1. AORN Recommended PC. Recommended Practices for Sponge, sharps, and instrument counts. Association of Operating Room Nurses. AORN Journal 2006;02;83(2):418-6, 429-33
  2. Barido-Murgia E, Hernández-Paniagua A, Menjívar-Rivera A, Torres-Ruiz F, Miranda-Novales G. Retención de cuerpos extraños en cirugía: la seguridad del enfermo en riesgo. Cirujano General. 2011;33(3):175-179.
  3. Bulechek GM, Jhonson M, Maas ML, Ph D., Dochterman JM. Interrelaciones NANDA, NOC y NIC diagnósticos enfermeros, resultados e intervenciones. Elsevier. Madrid 2006.
  4. Chinelli J, Olivera E, Rodríguez G. Oblitos en Cirugía. Análisis de casuística y estrategias de prevención. https//doi.org/10.25184/anfamed2017v4n2.
  5. Hariharn D, Lobo DN. Reteined surgical sponges, needles and instruments. Ann R Coll Surg Engl. 2013;95:87-92.
  6. Sakorafas GH, Sampani D, Lappas Ch, Papantoni E, Cristodaulou S, Mastoraki A, Safioleas M, Retained surgical sponges: what the practicing clinican should know. Langenbecks Arch sSurg. 2100; 395:1001-2007.

Referenciar: Bujalance Pérez C, Marco Martínez MC, Ortiz Parrilla T, Fernández Labrada MC, Berenguer Gallur MA, Porcar Andreu L. Recuento de material en el quirófano de Oftalmología. SEEOF [revista en internet]. 2020 [fecha de la consulta]; (31). Disponible en: http://www.seeof.es/revista